Ir directamente al contenido

¿Por qué sentimos que comer “bien” es más caro?

¿Por qué sentimos que comer “bien” es más caro?

 Hay una sensación muy común al ver alimentos orgánicos  de libre pastoreo directo del productor, y pensar  “qué caro”. Luego vamos por un café de 250ml y pagamos $80MNX, y no sentimos lo mismo ¿Realmente comer bien es caro… o hemos perdido la referencia de lo que vale la comida?

El otro día alguien dijo algo muy común, casi automático: "Me encantaría comprar orgánico… pero es carísimo." Y se quedó ahí, como una verdad absoluta.

Pero unas horas después, esa misma persona estaba sosteniendo un café de 250ml por el cual pagó $80MNX. Y más tarde, pidió comida a domicilio.

No es un juicio. Es algo que todos hacemos, es "lo normal", justo donde empieza la pregunta incómoda: ¿Realmente comer bien es caro… o priorizamos o le damos valor a otras cosas?

 Cuando algo es muy barato, alguien o algo está pagando el precio detrás.  El costo no desaparece, solo cambia de lugar.

 Esto no es solo una opinión o percepción, organismos como la FAO han documentado que los sistemas alimentarios industriales muchas veces externalizan costos ambientales (degradación del suelo, contaminación del agua) y sociales (condiciones laborales precarias), lo que permite mantener precios artificialmente bajos (FAO, 2017; FAO & ITPS, 2015).

O sea, el precio en la etiqueta del supermercado no cuenta toda la historia.

La ilusión del “ahorro”

También hay algo interesante en cómo gastamos. Decimos que nuestra salud es lo más importante… pero nuestras decisiones diarias no siempre reflejan eso. Por ejemplo:

  • Un café grande en Starbucks en la CDMX puede costar entre $70 y $80MNX
  • Un helado de 100ml con toppings entre $60 y $80 (si es de los griegos de moda como hasta $110MXN!)
  • Pedir comida por delivery como UberEats y Rappi puede aumentar desde un 20% hasta 60% el precio de comer en el restaurant considerando (McKinsey & Company, 2021; OECD, 2020).

Ahí no sentimos que estamos “gastando de más”. Pero cuando vemos el precio de huevos orgánicos o carne orgánica de pastoreo de la mejor calidad, sí lo hacemos.

 ¿Por qué?

Porque con el café o el postre o la comida de delivery no estamos comparando valor, sino respondiendo a un hábito, costumbre, un impulso o la conveniencia.

Decimos que nuestra salud es lo más importante. Entonces ¿Por qué muchas veces invertimos más en lo que nos entretiene que en lo que nos nutre? No porque no nos importe, sino porque nos acostumbramos.

Lo "caro" es percepción y prioridad 

Lo barato puede salir caro, sin que lo notes. Te doy un ejemplo muy concreto con la carne convencional. Hay varios reportes de USDA y literatura científica documentan que es común (y legal) en México y EEUU inyectar con soluciones salinas (water or saline enhancement) en carne de res, pollo o cerdo para mejorar jugosidad, textura y rendimiento (USDA, 2018; Sebranek, 2009).

El problema es que el consumidor no sabe qué significa eso: parte del peso que compras no es carne, sino agua con sal. Ese “precio más bajo” empieza a verse diferente cuando entiendes que si compras, por ejemplo 1 kg de pechuga de pollo en $164 y se le inyecta 15% de solución salina: 

  • Pagas aproximadamente $24.60 💧 por solución salina y $139.40 🍗 por la carne de pollo 
  • Solo estás recibiendo 0.85 kg de carne, no un kilo que es lo que pagaste. Pagas menos por kilo de carne, sí. Pero también recibes menos carne.

Y de pronto, ese “ahorro” ya no es tan claro.

Cambiar la forma en la que atribuimos valor

Tal vez la pregunta no es por qué lo orgánico es caro. Tal vez cuestionarnos ¿por qué existe esa diferencia de precios?

La evidencia científica es clara en algo: producir alimentos de manera sostenible que casi siempre es a pequeña escala —cuidando suelos, biodiversidad y bienestar animal— implica mayores costos reales de producción (Pretty et al., 2018). Pero esos costos no son “extras”. Son el precio de hacer las cosas bien que al fin y al cabo nos benefician.

Elegir mejor no solo es un acto personal… es un acto colectivo.

 

Pide tu súper en DILMUN, directo de ganaderos mexicanos que producen carne de animales que viven en pastoreo y se alimentan orgánico cuidando el suelo, para que tu puedas cuidar tu salud

.

.

.

.

.

.

 

Fuentes
  • FAO. (2017). The future of food and agriculture: Trends and challenges. Food and Agriculture Organization of the United Nations.
  • FAO, & ITPS. (2015). Status of the World’s Soil Resources. FAO.
  • McKinsey & Company. (2021). Ordering in: The rapid evolution of food delivery.
  • OECD. (2020). Food supply chains and COVID-19: Impacts and policy lessons.
  • Pretty, J., Benton, T. G., Bharucha, Z. P., et al. (2018). Global assessment of agricultural system redesign for sustainable intensification. Nature Sustainability, 1, 441–446.
  • Sebranek, J. G. (2009). Basic curing ingredients. In Ingredients in meat products. Springer.
  • USDA. (2018). FSIS guideline for labeling of meat and poultry products with added solutions. United States Department of Agriculture.