Sembrar no es solo plantar, es confiar
Hace poco escuché la historia de Silke, la fundadora de LA COMANDANTA, y se me quedó muy grabada.
Hace 20 años su vida cambió por completo. En muy poco tiempo fue diagnosticada con Diabetes Tipo 1 y después con Hipotiroidismo. Dos enfermedades autoinmunes, sin antecedentes en su familia. Ella cuenta que en ese momento lo único que podía preguntarse era: ¿por qué mi propio cuerpo se está atacando? Esa pregunta la llevó a buscar respuestas más allá de lo evidente.
En ese camino descubrió algo que le hizo replantear su forma de comer y de vivir. Lo explica de una forma muy sencilla: nuestro sistema inmune está constantemente “escaneando” lo que comemos. Reconoce los alimentos, los entiende, los clasifica. Como si dijera: “esto es maíz”, “esto es frijol”, “esto es jitomate”. Pero no todo lo que comemos hoy es tan claro para el cuerpo.
Hay alimentos cuyo ADN ha sido modificado, combinando genes de distintas especies. Y aunque es un tema complejo, hay teorías que sugieren que, cuando el cuerpo no reconoce del todo algo, puede entrar en un estado de alerta… y a veces confundirse.
Hay muchos alimentos que consumimos que vienen de cultivos transgénicos. En México, los más comunes son el maíz y la soya (que encontramos en tortillas industrializadas, cereales, aceites como maíz y canola, etc). Estos cultivos han sido modificados genéticamente para resistir plagas o tolerar herbicidas, lo que facilita su producción a gran escala. Algunas líneas de investigación exploran posibles efectos indirectos, como la relación entre el uso intensivo de herbicidas asociados (como el glifosato) y alteraciones en el sistema inmune.
Cuando Silke entendió esto, decidió hacer algo al respecto. Así nació LA COMANDANTA: una forma de regresar a alimentos reales, criollos, ancestrales.
Los frijoles por ejemplo, son un ingrediente nacido, adaptado y conservado en México, cultivado durante generaciones por saberes campesinos. No han sido modificados en laboratorio ni criado en masa: son libres, diverso sy profundamente nuestros. Porque cada frijol🫘 es una joya viva que resiste el olvido y florece en nuestras mesas.
Preservar un alimento criollo es conservar historia, sabor, memoria… y futuro.
Alimentos que el cuerpo reconoce, pero también nuestra historia. Cocinar con productos de LA COMANDANTA no es solo cocinar. Es honrar todo el proceso del campo. Porque sembrar no es solo plantar. Es confiar.
En La Comandanta, nos invitan a cocinar con origen. Y eso… se nota en cada mordida ✨

