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¿Proteína en todo? ¿Cómo comer con criterio en tiempos de tendencias?

¿Proteína en todo?  ¿Cómo comer con criterio en tiempos de tendencias?

Si últimamente sientes que la palabra proteína te persigue por todos lados, no estás sola.  Este boom nos invita a cuestionarnos 

Comer balanceado no es una tendencia, es un acto de cuidado, diversidad y sentido común. Comer bien no se trata de títulos o etiquetas, sino de elegir con conciencia.

EU acaba de publicar la nueva pirámide alimentaria invertida, actualizando el mensaje frente a problemas reales como el excesivo consumo de azúcares y los alimentos ultraprocesados. La intención es buena, pero como todo esquema simplificado, puede generar confusión si se toma como una regla rígida.

Comer bien no es obedecer un gráfico, sino construir hábitos sostenibles que cuiden el cuerpo y la mente a largo plazo.

El boom de la proteína (y sus trampas)

Las proteínas siempre han sido fundamentales, no es nada nuevo: ayudan al crecimiento, la reparación de tejidos y al buen funcionamiento del organismo. Carnes, pescado, huevos, lácteos, legumbres y  nueces han estado ahí desde siempre. Lo nuevo es que ahora aparecen en lugares inesperados. A este fenómeno se le conoce como “lavado de proteínas”: productos altamente procesados que usan la etiqueta “alto en proteína” para parecer saludables, aunque su lista de ingredientes cuente otra historia.

No todas las proteínas son iguales Algunos de estos productos contienen azúcares añadidos, aditivos  sintéicos y proteínas de baja calidad. Aportan gramos, sí, pero también calorías vacías. Por eso, más allá de lo llamativo del empaque, vale la pena leer etiquetas, comparar fuentes y preguntarnos qué estamos comiendo en realidad.

Calidad, equilibrio y pensamiento crítico

El verdadero reto no es comer más proteína así nada mas, sino comer mejor y en equilibrio. Centrarse demasiado en un solo nutriente puede desplazar a otros igual de importantes.

  • La fibra de frutas, verduras y cereales integrales cuida la salud intestinal
  • Las grasas saludables, como los omega-3, protegen el corazón y el cerebro
  • Las vitaminas y minerales sostienen procesos esenciales del cuerpo 

Enfocarse en exceso en un solo macronutriente puede distorsionar nuestra relación con la comida y generar presión innecesaria sobre qué y cómo comer.

Más allá de las modas

Las recomendaciones de expertos en nutrición y médicos siguen siendo muy parecidas: la diversidad y la porción de los grupos alimenticios importan más que los gramos exactos de un nutriente aislado. Ningún grupo de alimentos es más importante que otro; lo valioso es cómo conviven en el plato. 

 La educación nutricional, además, debería integrar siempre una mirada psicológica que priorice una relación sana con la comida. 

 

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